Against Ana & Mia

Yo tuve anorexia y bulimia.

Cuando un adolescente se suicida, los demás dicen "estaba loco". Lo que no tratan de comprender es que puede ser tan malo cómo para que una persona decida quitarse la vida.

lunes, 15 de julio de 2013

¿Existe una cura para la bulimia?

Las personas que padecen bulimia son incapaces de dominar los impulsos que les llevan a comer, pero el sentimiento de culpa y vergüenza tras ingerir muchos alimentos les lleva a una purga (vómitos autoinducidos o empleo de laxantes y/o diuréticos), regímenes rigurosos o ejercicio excesivo para contrarrestar los efectos de las abundantes comidas.
Estos tratamientos se pueden aplicar combinados o por separados, esto dependerá de cada caso en particular.

Tratamientos de la bulimia

Psicoterapia grupal o individual
- El objetivo es encontrar cuál o cuáles son las causas que producen este tipo de trastornos. Estas posibles causas serán individuales y particulares de cada paciente. El tratamiento psicológico busca lograr en este tipo de personas percibir situaciones de una manera positiva, sin necesidad de relacionar esta sensación con el aspecto físico que tengan.

Tratamiento dietético
- El objetivo es brindar pautas y conductas alimentarias. Es necesario reeducar al paciente, brindándole herramientas para establecer hábitos alimentarios correctos.

Tratamiento con medicamentos
- En caso de la bulimia nerviosa, es usual utilizar medicamentos antidepresivos que acompañen el tratamiento integral.
- Se ha comprobado que este tipo de fármacos reducen la frecuencia de comer compulsivamente y de su posterior vómito.
- Estos antidepresivos actúan inhibiendo la captación por parte del cerebro de una sustancia llamada serotonina.

Si bien estos son los diferentes tipos de tratamientos que se pueden aplicar en caso de bulimia, actualmente se considera imprescindible una acción conjunta e interdisciplinaria que logre un enfoque global de la bulimia nerviosa.

Objetivos del tratamiento

-El objetivo del tratamiento es normalizar la dieta y los hábitos alimentarios, regular el peso y resolver los problemas psicológicos, familiares o sociales.
-Normalizar la dieta. Se inicia una dieta equilibrada y variada haciendo a la paciente responsable de ella desde el primer día. Se deben hacer todas las comidas, procurando comer despacio y masticando bien.
-No acumular alimentos en casa. Se debe advertir que el deseo de hacer comilonas puede durar varios meses.
-Estabilizar el peso. No deben pesarse más de una vez por semana. Darse cuenta de que son capaces de controlar su peso con una dieta armónica les eleva el estado de ánimo y la autoestima, lo que supone un buen refuerzo positivo.
-Normalizar el organismo. Se debe abandonar el consumo de drogas o alcohol, así como el uso de diuréticos y laxantes, ya que provocan deshidratación e importantes disminuciones en los niveles de potasio, cloro, etc.
-Atender los aspectos psicológicos del cuadro. Se puede aplicar terapia individual, grupal o familiar. El modelo cognitivo-conductual es el más aceptado en el tratamiento de la bulimia.
-El hecho de que controlen sus dietas, el peso se estabilice y no vomiten hace que recuperen su confianza. De todas formas hay que ayudar con antidepresivos.
-Mejorar el nivel de relaciones. La familia debe mentalizarse en su papel de coterapeuta. Los grupos de padres o grupos mixtos de pacientes y familiares suelen tener una función positiva.
-La dinámica de atracones y vómitos puede tener consecuencias sociales de retraimiento progresivo, por lo que se han de fomentar las relaciones interpersonales.

-Reaprendizaje. Deben volver a aprender respuestas ante el estrés o las situaciones que generan ansiedad. Hay que identificar los factores estresantes que actúan como desencadenantes o como factores de mantenimiento y anticiparse a los problemas para prevenir situaciones de riesgo.

¿Cómo saber si mi hija/o sufre de anorexia o bulimia?

Bueno, yo tengo 21 años y hasta la fecha mis padres JAMÁS, jamás se dieron cuenta que sufría de anorexia. Sin embargo, aunque en algún momento me sentía orgullosa de que ellos no lo notaron... con el tiempo me puse a pensar, ellos no me conocen. No saben cuál es mi color favorito, qué tipo de música me gusta, mi libro favorito, no saben que cuando tenía 11 años sufría bullying en la escuela y por esa razón no me gustaba ir, ni tenía buenas calificaciones.
Desgraciadamente los padres creen que conocen a sus hijos, pero lamentablemente no es así. Si no hay comunicación, la mayor parte de las veces, entonces los hijos no confían en los padres.

Yo como una hija con anorexia no pediría ayuda a mis padres, por varias razones que a continuación diré:
- Me pueden decir que no estoy enferma, solo necesito atención.
- Pueden decirme que estoy loca.
- Pueden decirme, "¿por qué haces esto? nosotros te hemos dado todo."
- Pueden decirme, "¿en qué fallamos?"
- Me dirían, "es una etapa, ya se le pasará".
Entre otras cosas, que ni siquiera son de nuestra incumbencia.
En vez de reprochar, como la mayoría de los padres saben hacerlo, en mejor sentarse y escuchar. Para nosotros es difícil aceptar que tenemos un problema, pero es mucho más difícil contarlo por miedo a que nos juzguen.

Si usted es madre o padre y piensa que su hijo o hija tiene alguna enfermedad de tipo anorexia o bulimia, le puedo dar unos consejos para confirmar sus sospechas.
-La imagen.
Para nosotras, la imagen es primordial. Así que tendemos a tratar de ser "perfectas". ¿Qué es lo primero que hacemos cuando nos preocupamos por la imagen? Primero buscamos un modelo a seguir, lo que nosotras llamamos como "thinspiration", y tratamos de ser físicamente como el modelo. Nos arreglamos y vestimos e incluso hablamos de la misma manera.

-La dieta.
Junto con la imagen, va la dieta. No es una dieta sana. Inmediatamente dejamos de comer la misma cantidad que comíamos. Si antes comía 2 huevos en el desayuno, come 1, sin aceite o sin mantequilla. Si comía pan, deja de comerlo porque "está gorda". Seamos sinceros, como jóvenes amamos comer puras cosas sabrosas, como pizza, hamburguesa, refresco. Si de repente deja de comer esto, puede preocuparse un poco.

-Jugar con la comida.
A la hora de comer, si no se puede evitar, entonces se juega. Se corta la comida en trozos muy pequeños y se mastica un solo pedazo una y otra vez, durante varios minutos. Generalmente se toma un sorbo de agua, después de tragar cada pedazo.
Incluso, se suele tomar un vaso de agua o dos antes de la comida, para sentirse llena y no comer de más.

-Pretextos.
Para no comer como: "ya comí en casa de una amiga", "me duele el estómago", "algo me cayó mal" y el más importante, "no tengo tiempo, comeré en mi habitación". Es importante que no coman en su cuarto, porque entonces no comerán. Tiran la comida o la guardan.

-Después de la comida...
¿Después de comer su hija corre al baño? Tenga cuidado, porque seguramente vomitará lo que acaba de comer.

-Ropa.
Si su hija antes usaba blusas de tirantes y ahora usa blusas holgadas. O si usaba shorts y ahora usa pants, debería preocuparse porque intenta ocultar su bajada extrema de peso.
!No dejes que el espejo te consuma, tu eres más fuerte e inteligente pero sobre todo una persona muy bella!


¿Cómo prevenir la anorexia?

Estas son algunas claves que te ayudarán a prevenir la anorexia en tus hijos o familiares de corta edad:

-Enseñar a los niños desde pequeños, tanto en casa como en la escuela, la importancia de unos correctos hábitos alimenticios.
-Comer en familia siempre que sea posible, convirtiendo el momento de la comida en una reunión agradable en la que se intercambian las vivencias del día.
-Los menús deben ser variados e incluir todos los tipos de alimentos necesarios para una correcta nutrición.
-Salvo que existan razones de salud, no se deben excluir alimentos de la dieta del niño, pues todos son necesarios en su justa medida, aunque sí se debe limitar el consumo de dulces y postres industriales, sustituyéndolos, en la medida de lo posible, por otros hechos en casa.
-Probar con distintas verduras y frutas hasta encontrar las que más le agraden. Aunque no le guste la coliflor, puede que le encanten las espinacas.
-Establecer horarios de comida regulares. Mejor si la comida se reparte en cuatro o cinco tomas a lo largo del día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).
-Fomentar su autoestima. Es importante que conozca sus capacidades y limitaciones, y aprenda a sentirse a gusto consigo mismo. Esto evitará futuros complejos.
-Reforzar su autonomía y estimularle para que tenga sus propias opiniones y resulte menos vulnerable a los mensajes de los medios de comunicación y la publicidad que transmiten la idea de que tener un cuerpo perfecto es sinónimo de éxito y felicidad, olvidando los valores de las personas.
-Comentar con el niño estos mensajes sobre estética y alimentación que difunden los medios de comunicación, razonando lo que es cierto y lo que no, y enseñándole a valorar la salud por encima de los condicionamientos estéticos.
-No proponerle metas, ni académicas ni deportivas, que superen sus capacidades, para evitar frustraciones.
-Animarle a practicar ejercicio con regularidad. Es bueno para su salud y le ayudará a mantenerse en forma.
-Facilitar sus relaciones sociales y su participación en actividades extraescolares, excursiones, visitas culturales programadas por el colegio, etc. Si se siente integrado socialmente, es difícil que al crecer piense que le van a rechazar por no cumplir unos cánones de belleza concretos.
-Establecer una buena comunicación dentro del ámbito familiar, para que el niño se sienta seguro, y sea capaz de buscar el consejo y la ayuda de su propia familia cuando se enfrente a situaciones que le resulten difíciles o estresantes.
-La mayoría de los casos de anorexia se dan en mujeres con edades comprendidas entre los 14 y los 18 años. Jóvenes que han recibido  un falso mensaje que ensalza la delgadez como la representación del éxito, la felicidad, lo correcto y lo natural. El deseo de cambiar el aspecto físico no implica que se padezca una enfermedad mental, pero sí incrementa las posibilidades de desarrollar un trastorno alimentario cuando se convierte en una obsesión y se adoptan conductas inapropiadas. La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable porque la personalidad no está suficientemente formada, de ahí la importancia de establecer programas de prevención de la anorexia, para evitar el desarrollo de este y otros trastornos alimentarios.
-Los educadores en contacto con adolescentes juegan un papel muy importante en la detección precoz de los trastornos alimentarios, y deben avisar a los familiares si observan alteraciones emocionales o cambios en el comportamiento o el aspecto físico de los jóvenes.
-Si el joven necesita perder peso por motivos de salud, debe hacerlo siempre bajo control médico y con el conocimiento de los padres. Si estos observan que el deseo de perder peso está injustificado, o que el joven empieza a reducir sin motivo la cantidad de comida, deben consultar inmediatamente con un especialista.
-Los familiares deben evitar hacer comentarios despectivos sobre el aspecto físico de otras personas. Se puede criticar una mala acción o el mal carácter de alguien, pero no burlarse de su fealdad o gordura.
-En esta misma línea, se debe enseñar al adolescente a valorar las virtudes de los otros en vez de juzgarlos por su aspecto físico.
-Favorecer la integración y convivencia entre personas procedentes de distintos ámbitos sociales y culturales, ayuda al adolescente a comprender que ser diferente no significa ser peor ni mejor.
-Potenciar su autoestima para que valore sus cualidades y capacidades y no se avergüence de sus limitaciones.

-Un ambiente familiar positivo, sin caer en la sobreprotección, proporcionará al adolescente la seguridad y el apoyo necesarios para superar sus problemas.

¿Existe una cura para la anorexia?

Tanto la anorexia como la bulimia nerviosa, son consideradas desde una perspectiva multidimensional que incluye factores físicos, psicológicos, familiares y socioculturales, que interactúan entre sí tanto para desencadenar la enfermedad como para mantenerla. El tratamiento requerirá también una intervención multidimensional incluyendo un tratamiento médico, psicológico y familiar. El tratamiento consistirá en ir introduciendo cambios para conseguir una mejora en sus trastornos físicos, psicológicos y en las relaciones interpersonales familiares y sociales.
El proceso de tratamiento de la anorexia nerviosa es multidisciplinar, precisando una acción coordinada del médico de familia, psiquiatra, psicólogo, endocrino y ginecólogo. Los puntos principales del tratamiento son:

-Modificación de los hábitos alimentarios del paciente: se precisa una “re-educación” del paciente en sus hábitos alimentarios. Para ello, se inicia con una dieta relativamente baja en calorías (1.000-1.500 calorías/día) y se va incrementando progresivamente hasta lograr cubrir las necesidades calóricas del paciente, respetando siempre el espacio personal para no presionarle, pero no permitiendo que coma a solas, y vigilando que haga las cinco comidas diarias fundamentales.
-Control regular del peso: se deben detectar aumentos semanales de 250-500 gramos al pesar a la persona desnuda o en ropa interior (evita la tara del peso de la ropa y posibles engaños del paciente).
-Restricción del ejercicio físico: inicialmente se elimina por completo y se reintroduce muy progresivamente.
-Controles analíticos regulares para evitar complicaciones orgánicas.
-Terapia farmacológica: se centra principalmente en el componente depresivo y/o ansioso de la anorexia. Es un tratamiento individualizado y constreñido a los requerimientos y la situación psicológica del paciente.
-Terapia psicológica: se emplea de forma aislada, o combinada, la terapia conductual, psicoanalítica, interpersonal y la de grupo.

El seguimiento del tratamiento se puede realizar de forma combinada entre el médico de cabecera y la unidad de salud mental. En el caso de que el seguimiento ambulatorio haya fallado, y siempre que el paciente tenga un buen apoyo familiar, buena predisposición hacia el tratamiento y tolere la terapia en grupo, se puede intentar la terapia en hospitales de día, siendo una opción totalmente contraindicada si el paciente muestra tendencia al suicidio, abuso de sustancias o complicaciones médicas severas.

El paciente puede ser hospitalizado en caso de riesgo manifiesto para su vida, alteración psicológica muy grave (suicidio, otras alteraciones psiquiátricas, etcétera), o si la situación familiar es muy desfavorable. Una vez iniciado el tratamiento el pronóstico es muy variable, aunque se consideran indicativos de buen pronóstico la capacidad de aceptación precoz de la enfermedad por parte del paciente, la aparición y diagnóstico a corto plazo de la enfermedad, un buen apoyo familiar, y la ausencia de antecedentes psiquiátricos en la familia.

ver más en: http://www.webconsultas.com/anorexia/tratamiento-de-la-anorexia-276

domingo, 14 de julio de 2013

¿Cuando te darás cuenta que eres perfecta tal y como eres? No necesitas ser delgada o ser talla 0 para ser perfecta. La sociedad te miente, la televisión te miente, las actrices mientes. No tienes que ser parte de la mentira. Tú eres real y es por esa razón que eres perfecta.

¿Qué es la bulimia?

La bulimia es una enfermedad que consiste básicamente en la ingesta excesiva de alimentos que más tarde desata conductas anormales como vómitos intencionados, abuso de laxantes y diuréticos, o dietas restrictivas intermitentes lo que acaba convirtiéndose en una costumbre que a la larga cambia por completo la conducta del paciente. Es una enfermedad mental, pues el temor a engordar afecta directamente a los sentimientos y emociones de la persona, influyendo de esta manera en su estado anímico que en poco tiempo desembocará en problemas depresivos.
La media de edad de inicio se sitúa en los 19 años y las personas que han sufrido anorexia o han realizado dietas sin control tienen un mayor riesgo de sufrir esta patología. En esta enfermedad se pueden distinguir dos subtipos:
*Purgativo: el enfermo recurre a los vómitos u otros métodos purgativos para evitar el aumento de peso.
*No purgativo: Utiliza métodos no purgativos como el ayuno o el ejercicio físico compulsivo, pero no recurre a vómitos, diuréticos o laxantes

En el origen de esta enfermedad intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales que desvirtúan la visión que el enfermo tiene de sí mismo y responden a un gran temor a engordar. El enfermo de bulimia siempre se ve gordo, aun cuando su peso es normal, pero no puede reprimir sus ansias de comer. Generalmente la bulimia se manifiesta tras haber realizado numerosas dietas dañinas sin control médico. La limitación de los alimentos impuesta por el propio enfermo le lleva a un fuerte estado de ansiedad y a la necesidad patológica de ingerir grandes cantidades de alimentos.
Hasta el momento se desconoce la vulnerabilidad biológica implicada en el desarrollo de la enfermedad y son más conocidos algunos factores desencadenantes relacionados con el entorno social, las dietas y el temor a las burlas sobre el físico. Muchos de los factores coinciden con los de la anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, determinados rasgos de la personalidad y las ideas distorsionadas del propio cuerpo.

Los síntomas típicos de un cuadro de bulimia son los siguientes:

Atracones o sobreingesta de alimentos: El enfermo come una gran cantidad de alimentos en un espacio de tiempo muy corto. No tiene control sobre la ingesta y es tal la ansiedad que cree que no puede parar de comer.
Para prevenir el aumento de peso y compensar el atracón o el exceso de las comidas se provoca vómitos, utiliza laxantes, diuréticos, fármacos, o recurre a otros medios que le permitan controlar el peso, como la practica abusiva de actividades deportivas.
Los ciclos de atracones y vómitos se manifiestan un mínimo de dos veces por semana.
La autoestima del enfermo es baja y la identifica con su cuerpo.



¿Cuáles son las consecuencias?
Alteraciones digestivas. Son las más frecuentes, entre las que destacan úlceras en el esófago, por el paso del contenido del estómago a la boca; aumento del tamaño de las glándulas salivares; dilatación del estómago o rotura, ya sea por la ingesta masiva o por el esfuerzo al vomitar; pérdida significativa del esmalte dental y aparición de caries dentales; callosidades en las manos (signo de Russell), por el paso ácido del vómito autoprovocado por el dorso de la mano.

Alteraciones respiratorias. Puede aparecer ronquera crónica e infecciones pulmonares por la aspiración hacia el pulmón de alimentos al vomitar.

Alteraciones cardiovasculares. Alteraciones del ritmo cardíaco secundarias al déficit en potasio a causa de las conductas purgativas, ya sean los vómitos o el abuso de laxantes, que pueden ocasionar la muerte.
La deshidratación por vómitos o abuso de laxantes provoca que la presión de la sangre sea baja. A raíz de los esfuerzos para vomitar es posible que aparezcan puntos rojizos en cara y cuello por roturas de pequeños vasos sanguíneos, al igual que hemorragias en la conjuntiva de los ojos.

Alteraciones neurológicas. Se produce una atrofia del cerebro y pueden tener crisis convulsivas (epilépticas).

Alteraciones hormonales. Es posible que tengan los ciclos menstruales normales, aunque lo habitual es que presenten irregularidades menstruales o amenorrea, al igual que las anoréxicas.

Alteraciones renales. A consecuencia de los vómitos y las diarreas se producen deshidratación y alteraciones en los niveles de potasio, sodio y cloro.

Alteraciones psíquicas. La depresión aparece tanto como causa como consecuencia.
Casi en la mitad de los casos tienen o han tenido un trastorno afectivo. Las alteraciones más frecuentes son las siguientes: – Intentos de suicidio.
– Consumo de drogas o alcohol (7-10 %).
– Trastornos de pánico.
– Ansiedad, no sólo antes del atracón, sino acompañando al descontrol que favorece su desencadenamiento.
– Fobia social, es decir, evitan relacionarse con la gente o salir, porque no se gustan.
Esto en ocasiones puede ser la causa definitiva de abandono del trabajo o estudios.
– Irritabilidad.
– Alteraciones del sueño.
– Alteraciones de la personalidad.
– Cleptomanía (impulso obsesivo e incontrolable de robar objetos sin valor monetario ni sentimental alguno).

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