Against Ana & Mia

Yo tuve anorexia y bulimia.

Cuando un adolescente se suicida, los demás dicen "estaba loco". Lo que no tratan de comprender es que puede ser tan malo cómo para que una persona decida quitarse la vida.

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domingo, 21 de julio de 2013

¿Crees que las famosas son reales?







¿Increíble no? Se llama Photoshop y lo usan en las revistas. Sí, esas revistas que compras todo el tiempo.
¿Ves? No son perfectas. Nadie es perfecto. 


sábado, 20 de julio de 2013

¿Cómo transmitir el odio al cuerpo?

Querida Mamá,

Tenía siete años cuando descubrí que eras gorda, fea y horrible. Hasta ese momento había pensado que eras preciosa -en todos los sentidos-. Recuerdo ojear viejos álbumes de fotos y ver imágenes tuyas en la cubierta de un barco. Tu bañador blanco y sin tirantas parecía tan glamouroso como el de una estrella de cine. Cada vez que tenía la oportunidad sacaba ese bañador oculto en tu cajón de abajo e imaginaba un tiempo en el que yo sería lo suficientemente mayor para llevarlo; en el que sería como tú.
Pero todo eso cambió cuando, una noche, estábamos arregladas para ir a una fiesta y me dijiste: “Mírate, tan delgada, guapa y encantadora. Y mírame a mí, vieja, gorda y horrible.“
Al principio no entendí lo que querías decir.
“No estás gorda”, dije seria e inocentemente, y tú contestaste: “Sí lo estoy, cariño. Siempre he estado gorda; incluso cuando era una niña.”

En los días que siguieron, tuve unas cuantas revelaciones dolorosas que han determinado mi vida. Aprendí que:
1. Debes estar gorda, porque las madres no mienten.
2. Ser gorda es ser fea y horrible.
3. Cuando crezca seré como tú, así que seré gorda, fea y horrible también.

Años más tarde recordé esta conversación y las centenares que la siguieron, y te maldije por sentirte tan poco atractiva, insegura e infravalorada. Porque, como mi primer y más importante modelo de conducta, me enseñaste a pensar lo mismo sobre mí misma.
Con cada mirada a tu reflejo en el espejo, cada nueva dieta milagrosa que iba a cambiar tu vida y cada culpable cucharada de “Oh, en realidad no debería, pero…”, aprendí que las mujeres deben estar delgadas para ser válidas y valoradas. Las chicas deben prescindir de ciertos placeres porque su mayor contribución al mundo es su belleza física.

Como tú, he pasado toda mi vida sintiéndome gorda. ¿Cuándo se convirtió “gorda” en un sentimiento, de todos modos? Y porque creía que estaba gorda, sabía que yo no estaba bien.
Pero ahora que soy mayor y madre, sé que culparte a ti por el odio a mi cuerpo es inútil e injusto. Ahora entiendo que tú también eres producto de un largo y rico linaje de mujeres que fueron educadas para odiarse a sí mismas.

Mira el ejemplo que la abuela fue para ti. A pesar de ser lo que podrías describir como una mujer chic víctima del hambre, hizo dieta cada día de su vida hasta que murió a los 79 años. Solía ponerse maquillaje para salir al buzón, por miedo de que alguien pudiese ver su cara desnuda.
Recuerdo su “compasiva” respuesta cuando anunciaste que Papá te había dejado por otra mujer. Su primer comentario fue: “No entiendo por qué habría de dejarte. Te cuidas, llevas pintalabios. Tienes sobrepeso, pero no mucho.”

Antes de que Papá se fuera, él tampoco te alivió por el tormento de la apariencia de tu cuerpo.
“Dios, Jan”, escuché por casualidad que te decía. “No es tan difícil. La energía que entra frente a la energía que sale. Si quieres perder peso, simplemente tienes que comer menos”.
Esa noche en la cena observé cómo ponías en práctica el remedio para adelgazar “Energía dentro, Energía fuera: Dios, Jan, Simplemente Come Menos” de Papá. Serviste tallarines chinos para cenar (¿recuerdas cómo en los suburbios australianos de los años ochenta una mezcla de carne picada, repollo y salsa de soja se consideraba la cumbre de la alta cocina?). La comida de todo el mundo estaba en un plato grande excepto la tuya. Tú te serviste tus tallarines chinos en un diminuto plato de postre.

Cuando te sentaste delante de esa patética cucharada de carne picada, unas lágrimas silenciosas resbalaron por tu cara. No dije nada. Ni siquiera cuando tus hombros comenzaron a agitarse de angustia. Todos nos comimos la cena en silencio. Nadie te reconfortó. Nadie te dijo que te dejaras de ridiculeces y que cogieras un plato en condiciones. Nadie te dijo que ya eras querida y lo suficientemente buena. Tus logros y tu valía -como profesora de niños con necesidades especiales y como dedicada madre de tres hijos- palidecieron insignificantes comparados con los centímetros que no podías perder de la cintura.
Me rompió el corazón presenciar tu desesperación y siento no haber salido en tu defensa. Ya había aprendido que era tu culpa que fueras gorda. Incluso había oído a Papá describir el perder peso como un proceso “simple” – pero al que tú no te podías enfrentar.  La lección: no te merecías la comida y ciertamente no te merecías ninguna compasión.

Pero estaba equivocada, Mamá. Ahora entiendo lo que es crecer en una sociedad que le dice a las mujeres que su belleza es lo más importante y que al mismo tiempo define un estándar de belleza que  está completamente fuera de nuestro alcance. También conozco el dolor de interiorizar estos mensajes. Nos hemos convertido en nuestras propias carceleras y nos infligimos nuestros propios castigos por fracasar dando la talla. Nadie es tan cruel con nosotras como nosotras mismas.
Pero esta locura tiene que terminar, Mamá. Termina para ti, termina para mí y termina ahora. Nos merecemos algo mejor –mejor que arruinar nuestros días con malos pensamientos sobre nuestro cuerpo, deseando ser de otra manera.

Y ya no es sólo sobre ti y sobre mí. Es también sobre Violet. Tu nieta sólo tiene tres años y no quiero que el odio hacia su cuerpo eche raíces dentro de ella y estrangule su felicidad, su confianza y su potencial. No quiero que Violet crea que su belleza es su valor más importante; que definirá su mérito en el mundo. Cuando Violet nos mira, aprende cómo ser una mujer y necesitamos ser los mejores modelos que podamos. Necesitamos enseñarle con nuestras palabras y nuestras acciones que las mujeres son lo bastante buenas tal y como son. Y para que nos crea, nos lo tenemos que creer nosotras.
Cuanto más mayores nos hacemos, más personas queridas perdemos por accidentes o enfermedades. Su fallecimiento siempre es trágico y demasiado temprano. A veces pienso en lo que esos amigos –y la gente que les quiere- darían por tener más tiempo en un cuerpo sano. Un cuerpo que les permitiera vivir un poco más. El tamaño de los muslos de ese cuerpo o las arrugas en su cara no importarían. Estaría vivo y, por lo tanto, sería perfecto.

Tu cuerpo es perfecto también. Te permite desarmar a una habitación entera con tu sonrisa y contagiar a cualquiera con tus carcajadas. Te da brazos para arropar a Violet y estrujarla hasta que se ríe. Cada momento que pasamos preocupándonos por nuestros “defectos” físicos es un momento desperdiciado, un preciado pedazo de vida que nunca volverá.
Permitámonos honrar y respetar nuestros cuerpos por lo que hacen en lugar de despreciarlos por su apariencia. Centrémonos en llevar una vida activa y saludable, dejemos a nuestro peso caer hasta donde deba, y enterremos nuestro odio al cuerpo en el pasado, adonde pertenece. Cuando miraba aquella foto tuya con el bañador blanco un montón de años atrás, mis inocentes ojos jóvenes veían la verdad. Veían amor incondicional, belleza y sabiduría. Veía a mi Mamá.


Con amor, tu hija.

lunes, 15 de julio de 2013

Y odio cuando alguna chica me dice "eres delgada, quisiera ser como tú", odio que los hombres me digan "tienes un bonito cuerpo".
Cuando es mentira, yo no quisiera ser como yo, yo no quisiera que dejaran de comer, ni que haya temporadas en donde se matan de ejercicio, en el que se cortan para sentirse mejor, no quisiera que se sintieran cansadas, o que les salieran ojeras.
Y mis brazos tienen cicatrices, a veces se me notan las costillas y los pómulos demasiado. Eso no es bonito.

Ojalá las personas vieran más allá de lo físico y me preguntaran "hoy te ves bien pero, ¿hoy estas feliz? hoy comiste antes de venir a la escuela? hoy dormiste sin que el hambre te despertara?".




Barbie y trastornos alimenticios

Hacia los 70' apareció un nuevo "juguete", la "Barbie" que poco a poco fue imponiendo la figura de una adolescente-adulta, famosa, exitosa y dueña, por así decirlo, de la belleza. Cuando Ruht Hdler creo la Barbie en 1959 reo uno de los mas exitosos juguetes de la historia. La Barbie es sin dudas unos de los juguetes mas populares del mundo,es vendida en mas 150 países con la frecuencia de dos muñecas por segundo. Ademas de ser exitosa es muy controversial. Feministas la atacan por el rol de modelo que esta representa.



Ellas remarcan que el modelo que la Barbie personifica, largas piernas, figura delgada y enormes pechos, puede ser una de las principales causas de la anorexia. Ciertos psicólogos advirtieron que este tipo de modelo podría ser peligroso por que este excluía a todas aquellas que no podían encontrarse dentro de los estándares de las Barbies.


Como recomendación personal, JAMÁS le regale estas muñecas infernales a sus hijas. 

¿Cómo saber si mi hija/o sufre de anorexia o bulimia?

Bueno, yo tengo 21 años y hasta la fecha mis padres JAMÁS, jamás se dieron cuenta que sufría de anorexia. Sin embargo, aunque en algún momento me sentía orgullosa de que ellos no lo notaron... con el tiempo me puse a pensar, ellos no me conocen. No saben cuál es mi color favorito, qué tipo de música me gusta, mi libro favorito, no saben que cuando tenía 11 años sufría bullying en la escuela y por esa razón no me gustaba ir, ni tenía buenas calificaciones.
Desgraciadamente los padres creen que conocen a sus hijos, pero lamentablemente no es así. Si no hay comunicación, la mayor parte de las veces, entonces los hijos no confían en los padres.

Yo como una hija con anorexia no pediría ayuda a mis padres, por varias razones que a continuación diré:
- Me pueden decir que no estoy enferma, solo necesito atención.
- Pueden decirme que estoy loca.
- Pueden decirme, "¿por qué haces esto? nosotros te hemos dado todo."
- Pueden decirme, "¿en qué fallamos?"
- Me dirían, "es una etapa, ya se le pasará".
Entre otras cosas, que ni siquiera son de nuestra incumbencia.
En vez de reprochar, como la mayoría de los padres saben hacerlo, en mejor sentarse y escuchar. Para nosotros es difícil aceptar que tenemos un problema, pero es mucho más difícil contarlo por miedo a que nos juzguen.

Si usted es madre o padre y piensa que su hijo o hija tiene alguna enfermedad de tipo anorexia o bulimia, le puedo dar unos consejos para confirmar sus sospechas.
-La imagen.
Para nosotras, la imagen es primordial. Así que tendemos a tratar de ser "perfectas". ¿Qué es lo primero que hacemos cuando nos preocupamos por la imagen? Primero buscamos un modelo a seguir, lo que nosotras llamamos como "thinspiration", y tratamos de ser físicamente como el modelo. Nos arreglamos y vestimos e incluso hablamos de la misma manera.

-La dieta.
Junto con la imagen, va la dieta. No es una dieta sana. Inmediatamente dejamos de comer la misma cantidad que comíamos. Si antes comía 2 huevos en el desayuno, come 1, sin aceite o sin mantequilla. Si comía pan, deja de comerlo porque "está gorda". Seamos sinceros, como jóvenes amamos comer puras cosas sabrosas, como pizza, hamburguesa, refresco. Si de repente deja de comer esto, puede preocuparse un poco.

-Jugar con la comida.
A la hora de comer, si no se puede evitar, entonces se juega. Se corta la comida en trozos muy pequeños y se mastica un solo pedazo una y otra vez, durante varios minutos. Generalmente se toma un sorbo de agua, después de tragar cada pedazo.
Incluso, se suele tomar un vaso de agua o dos antes de la comida, para sentirse llena y no comer de más.

-Pretextos.
Para no comer como: "ya comí en casa de una amiga", "me duele el estómago", "algo me cayó mal" y el más importante, "no tengo tiempo, comeré en mi habitación". Es importante que no coman en su cuarto, porque entonces no comerán. Tiran la comida o la guardan.

-Después de la comida...
¿Después de comer su hija corre al baño? Tenga cuidado, porque seguramente vomitará lo que acaba de comer.

-Ropa.
Si su hija antes usaba blusas de tirantes y ahora usa blusas holgadas. O si usaba shorts y ahora usa pants, debería preocuparse porque intenta ocultar su bajada extrema de peso.

domingo, 14 de julio de 2013

¿Cuando te darás cuenta que eres perfecta tal y como eres? No necesitas ser delgada o ser talla 0 para ser perfecta. La sociedad te miente, la televisión te miente, las actrices mientes. No tienes que ser parte de la mentira. Tú eres real y es por esa razón que eres perfecta.