Cintas hasta el ahogo rodeando tu cintura, vómitos para no digerir la comida, miradas furtivas al espejo.
Aún sigues creyendo que estas gorda, mientras los demás observan como los huesos se te marcan y dejas escapar tu vida.
Tu mente: engaña a tus ojos; tu obsesión: te maneja a su antojo, mientras no te das cuenta que el daño que te hagas tendrá el doble camino de vuelta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario